viernes, 8 de mayo de 2020

Letalidad en el Covid: ¿Cómo estamos hoy 8 de mayo en Panamá?



     En la actual situación mediática, en la que, bajo la misma información, unos afirman algo que es totalmente diferente a la opinión de otros, urge un análisis sereno y frío. Aunque es desagradable compararse con otros países en este tema del COVID 19, un análisis de datos y no de opiniones, nos acerca a un balance más objetivo al tema de “cómo estamos”. En la actual pandemia, no hay forma de hacer comparaciones entre países, en este momento, de una manera correcta. Eso se debe a que hay disparidades en la forma en que se obtienen los datos y cada país se encuentra en diferentes fases de la pandemia. Además, hay cepas más virulentas que otras. Sería mucho más justo esperar hasta el final de la pandemia, para hacer el análisis. Pero, si nos comparamos, en este momento, sobre la base de número de casos, muertes y cantidad de población, ¿Que resultaría?

     Para buscar información confiable sobre defunciones e infecciones relacionadas con el COVID 19, solo investigué y consideré datos publicados por la Universidad Johns Hopkins y el Centro de Control de Enfermedades (CDC).

    Uno de los efectos de la pandemia que más nos importa es, sin duda, el de la letalidad. En el cuadro presentamos los resultados ordenados, de letalidad, en forma decreciente de los países mejor situados a los peor situados que, en este momento, en el mundo, que tienen una cantidad de casos parecida o cercana a la de Panamá.  La tasa se obtiene de dividir el número de fallecidos; luego, dividido por el número de casos de cada país, y finalmente se multiplica por 100. Entre mayor es el número del resultado, peor es la estadística para ese país. 


    Como primera conclusión, podríamos afirmar que, no tenemos los mejores resultados, pero estamos mejor que un país europeo, con casos muy cerca que los que se registran en Panamá. Además, la tasa de letalidad de Panamá es de 2.86; que, es baja comparada con muchos países.  Implica que por cada 100 casos mueren casi tres personas.

     
      Ahora bien, otra faceta importante a analizar es la letalidad en circunscripciones geográficas con población parecida a la de Panamá.  Luego de una búsqueda, elegí, además de Panamá, a Costa Rica y tres países europeos. No existen países con la misma población de Panamá y por eso expongo los que estén más cerca de nuestra población de 4.2 millones.




     Con relación al segundo gráfico, en el contexto de los países seleccionados, diría que, estamos bastante bien. Únicamente Costa Rica, que es un caso singular en el mundo, nos supera. Motivo para sonreir.


    Ahora, me interesa ver que tal estamos comparados con Estados Unidos de América. Para lo cual quise considerar el número de casos a la fecha. Pero, realmente no es posible encontrar el mismo número de casos que en Panamá. Así que uso lo que encontré: los números más cercanos en Panamá (7868), al siete de mayo, que corresponden a los estados con población parecida a la de Panamá:  Nebraska, Alabama, Wisconsin, Misisipí, Nevada y Minnesota.



     Al hacer el análisis del gráfico 3 nos percatamos que estamos bastante bien. El único estado de EUA mejor situado que Panamá es Nebraska. 

     Conclusión: Aunque puede decirse con sabiduría popular que "Mal de muchos, consuelo de tontos", la verdad es que no somos el país con los mejores números, en este momento pero, tampoco somos el peor en ningún caso. De la misma manera, más bien estamos bastante bien, si nos comparamos con países europeos e incluso con los Estados Unidos de América.  Podemos y debemos trabajar para mejorar esas cifras todos los involucrados.



lunes, 4 de mayo de 2020

Los errores del pasado y la educación digital que necesitamos ahora.

     
     

     En educación es mucho lo que hay que hacer para contar con una educación del primer mundo como la que merecemos. Sin embargo, en este momento urgen algunas medidas oportunas, rápidas y posibles. Cuando terminó el período de la ministra titular en el Ministerio de Educación, hace seis años, y comenzó el período del quinquenio anterior a este gobierno, escuché que una de las primeras acciones administrativas que quería ejecutar, la nueva ministra, consistía en el cierre del "Programa Entre Pares". El asunto me preocupó porque era evidente que a pesar del adelanto enorme que se había obtenido en la capacitación digital de docentes, aún había mucho que hacer, para que nuestros estudiantes se beneficiaran de una educación para el mundo de hoy e incluso del futuro.  Además, el programa no solo consistía en el  uso de las TIC, sino en la adquisición de estrategias fundamentadas en el aprendizaje de las competencias que debe tener un estudiante y un ciudadano del mundo actual.

    Como educador, absolutamente convencido de que era importante reducir la brecha digital, temiendo que en verdad la ministra cerrara la capacitación del programa citado, tomé la decisión de escribirle una larga misiva, tratando de convencerla de que no lo hiciera y, entre otros argumentos le dije que: "Diría que es vital, para la educación de Panamá, que nuestros docentes y nuestros estudiantes obtengan las competencias tecnológicas que le permitan desenvolverse en un mundo desarrollado. La tecnología de la información en la sociedad del conocimiento se transforma todos los días y todos los días hay que aprender algo nuevo.... sé que capacitaciones como la de Entre Pares... deben mejorar la educación nacional. Por eso señora ministra, me gustaría estar frente a usted para decirle viéndola a los ojos: no reduzca, minimice, desaparezca, simplifique el Programa Entre Pares. Si lo desea, cámbiele el nombre, cambie los facilitadores, pero renuévelo, poténcielo, maximícelo, mejórelo, rejuvenézcalo. Si lo hace, sé que al final de su administración sentirá satisfacción."

     Estoy consciente de que en pruebas estandarizadas nuestros estudiantes tenían y tienen un bajo desempeño, si nos comparamos con nuestros vecinos, Costa Rica y Colombia, en competencias ligadas a la lectura comprensiva, la lógica matemática, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el conocimiento de la ciencia. Por lo cual considero una vergüenza pública que esos países  y otros, nos hayan ganado en estudios como los de SERCE, TERCE y PISA, por citar solo algunos casos. Así que, tratando de trasmitirle la idea a la ministra de ese entonces que, en vez de retroceder  o detenerse, era importante fomentar una visión crítica del sistema de educación en  Panamá y fomentar cambios transformadores, le indique, en otra parte de la nota  que, "En Chile, que ocupa la mejor posición de América latina en las pruebas PISA, el Estado hace pruebas o aplica instrumentos para saber el desarrollo de su educación y cuando hay datos que ameriten una revisión de sus políticas lo usan para proponer cambios. En Estados Unidos, que tiene el mayor número de universidades mejor posicionadas en el ranking mundial, resulta interesante lo que dicen personas conocidas acerca de su educación. Una opinión interesante es la de Bill Gates, quien es citado por Alvin Toffler al decir: “No podemos reformar nuestro sistema educativo, debemos reemplazarlo”. Y estaba en lo correcto. Porque el sistema está diseñado, como dije, para preparar a las personas para ayer y no para mañana.” (Alvin Toffler, 2014)"

     Ahora sabemos que esa capacitación que debió seguir, no le interesó para nada a la ministra citada.  Increíblemente, una ministra con la visión de la Universidad Tecnológica de Panamá, no creía que era importante seguir con el programa Entre Pares y este feneció, sin pena para las autoridades, pero si con mucha gloria para los  docentes participantes. Ahora, justamente en este momento, pagamos el precio de esta acción, pero con creces. En Costa Rica, en este momento, la educación sigue funcionando, pero en Panamá no. ¡Qué dolor! En Uruguay, la educación también sigue, actualmente, porque existe un programa denominado CEIBAL, muy parecido a "Entre Pares" que proporciona capacitación, equipos, programas e internet, no solo a estudiantes, sino también a los aspirantes a docentes que se encuentran estudiando en la universidad. Tiempo después que escribí la nota, el viceministro de educación; Carlos Staff dio unas declaraciones duras, en un diario de la localidad diciendo que, Mientras sigamos pensando que la educación son solo las aulas con los conceptos tradicionales, seguiremos replicando lo que nos tiene en un sitio bastante desfasado…puede sonar un poco feo, pero es la realidad: el problema es que nosotros tenemos docentes del siglo pasado, enseñando en el presente para un futuro que desconocemos”. Incluso, recientemente, hace apenas unos días, Julio Escobar, quien es asesor ad honorem del Ministerio de Educación ha indicado con precisión que: "La educación virtual tiene que ser una herramienta permanente el país...se debe trabajar en acortar la brecha educativa, ya que el 75% de los planteles educativos particulares tienen acceso a  internet, mientras que los oficiales solo el 30%..." ¿Entonces? ¿Por qué en Panamá no podemos hacerlo? ¿Es o no una estrella la educación en este gobierno?



     Ahora, es importante recuperar el tiempo, independientemente de lo que pase con la actual pandemia. La actual administración puede revertir parte del daño infligido.  Para eso es importante que los docentes sean capacitados más allá de las necesidades actuales originadas en la pandemia, porque la educación digital no debe ser una medicina para la situación actual exclusivamente, sino para preparar, hasta donde se pueda, al ciudadano que el país requiere. Proporcionar equipos e internet a la mayoría de los participantes del proceso educativo puede alcanzarse invirtiendo menos dinero que hace cinco años. Invito al Ministerio de Educación y al Gobierno Nacional a dar el paso que se necesita para contar con parte de los requisitos que requiere una educación en la sociedad del conocimiento. ¡No será un gasto, será inversión valiosa!


Profesor Luis E. Carrera L.  Colegio Pablo Emilio Corsen - Chiriquí.
Profesor de Geografía e Historia.

jueves, 30 de abril de 2020

La firma esperada y el castigo oportuno: "Un antes y un después"



Hoy, el pueblo mira espectante diversos acontecimientos nacionales y se hace varias preguntas. Pero,  principalmente  dos: ¿Firmará el presidente los proyectos de ley que constituyen un alivio a las clases populares o favorecerá al poder económico? ¿Realmente hay disposicón y está dispuesto a castigar a todos los que participaron en la adquisición de bienes con los precios inflados? Ser el gobernante de un país es una oportunidad para dejar un legado inolvidable. Muchas veces los protagonistas no están al tanto de su momento histórico. Circunstancias como las actuales son ideales para crecerse y marcar hitos imperecederos. Los presidentes de los últimos 25 años tuvieron su oportunidad de tomar decisiones que hicieran memorable su estancia en el Palacio de las Garzas, y que sus ejecutorias fuesen recordadas positivamente por la ciudadanía, pero la perdieron. Hay una sola excepción y curiosamente, ese presidente, fue atacado ferozmente en las redes sociales. Cito un solo ejemplo, de oportunidades perdidas. Por ejemplo, el señor Varela, por el cual voté (era la mejor elección en el momento) pudo nombrar magistrados, en mi opinión, valientes, justos, correctos, incuestionables y no lo hizo (No hay duda de que el actual inquilino de Palacio de las Garzas lo ha hecho mejor). Pudo fortalecer la institucionalidad y tampoco lo hizo. La decepción fue mayor porque se esperaba que se pudiera enmendar para siempre la fiesta vivida en el quinquenio anterior, con las coimas, la sustracción de fondos públicos y la destrucción de instituciones y no tuvo el valor de hacerlo. En vez de eso, negoció con dádivas, ayudó a torcer la justicia (si es que son ciertos los "Varelaleaks" sustraidos o pinchados ilegalmente), nombró amigos y leales políticos, siguiendo el ejemplo de sus antecesores, con la única excepción de Endara  y algunos altos cargos del gobieno de Martín Torrijos.

Hace ya más de 150 años, Abraham Lincoln, tuvo que tomar una decisión por la que es admirado: firmó la Proclamación de Emancipación de los esclavos y, luego, ya listo para su segundo mandato dijo “Sin malicia contra nadie; con caridad para todos; con firmeza en lo correcto…”.  Hoy, podemos imaginar lo difícil que debió haber sido para Lincoln tomar una decisión de esta magnitud, viviendo la amenaza de la secesión y de una guerra civil. ¡Todos sabemos que hizo lo correcto!

Hoy, aunque acuciante para los panameños y sin ser una decisión tan difícil como la de Lincoln, la mayoría del pueblo panameño espera con ansiedad que se firmen proyectos de ley, que ayuden de manera efectiva, en las circunstancias generadas por la pandemia del COVID-19, de una manera segura, más allá de la palabra empeñada. Esa firma o no firma y el manejo transparente de los recursos, marcará un antes y un después en la actual gestión gubernamental del país, que pondrá un sello imperecedero a su administración. La responsabilidad es de él, pero si no firma, su decisión será más cuestionable todavía, porque es hijo de una maestra, del mismo nivel social de los que los que hoy sufren en la espera.  Igualmente, la historia lo juzgará duramente a él, por los reiterados intentos de sus subalternos, por aparentemente querer "asaltar" el erario público, si no castiga a los responsables.  ¿Mostrará el presidente "firmeza en lo  correcto" con hechos tangibles