Hoy, el pueblo mira espectante diversos acontecimientos nacionales y se hace varias preguntas. Pero, principalmente dos: ¿Firmará el presidente los proyectos de ley que constituyen un alivio a las clases populares o favorecerá al poder económico? ¿Realmente hay disposicón y está dispuesto a castigar a todos los que participaron en la adquisición de bienes con los precios inflados? Ser el gobernante de un país es
una oportunidad para dejar un legado inolvidable. Muchas veces los protagonistas no están al tanto de su momento histórico. Circunstancias como las actuales son ideales para crecerse y marcar hitos imperecederos. Los presidentes de los
últimos 25 años tuvieron su oportunidad de tomar decisiones que hicieran
memorable su estancia en el Palacio de las Garzas, y que sus ejecutorias fuesen recordadas positivamente por la ciudadanía, pero la perdieron. Hay una sola excepción y curiosamente, ese presidente, fue atacado ferozmente en las redes sociales. Cito un solo ejemplo, de oportunidades perdidas. Por ejemplo, el señor Varela, por el cual voté (era la mejor elección en el momento) pudo nombrar magistrados, en mi opinión, valientes, justos, correctos,
incuestionables y no lo hizo (No hay duda de que el actual inquilino de Palacio de
las Garzas lo ha hecho mejor). Pudo fortalecer la institucionalidad y tampoco
lo hizo. La decepción fue mayor porque se esperaba que se pudiera enmendar para
siempre la fiesta vivida en el quinquenio anterior, con las coimas, la sustracción
de fondos públicos y la destrucción de instituciones y no tuvo el valor de
hacerlo. En vez de eso, negoció con dádivas, ayudó a torcer la justicia (si es que son ciertos los "Varelaleaks" sustraidos o pinchados ilegalmente), nombró amigos y leales políticos, siguiendo el ejemplo de sus antecesores, con la única excepción de Endara y algunos altos cargos del gobieno de Martín Torrijos.
Hace ya más de 150 años, Abraham
Lincoln, tuvo que tomar una decisión por la que es admirado: firmó la Proclamación
de Emancipación de los esclavos y, luego, ya listo para su segundo mandato dijo “Sin malicia contra nadie; con caridad para todos; con firmeza en lo correcto…”.
Hoy, podemos imaginar lo difícil que debió haber sido para Lincoln tomar
una decisión de esta magnitud, viviendo la amenaza de la secesión y de una guerra
civil. ¡Todos sabemos que hizo lo correcto!
Hoy, aunque acuciante para los panameños y sin ser una
decisión tan difícil como la de Lincoln, la mayoría del pueblo panameño espera
con ansiedad que se firmen proyectos de ley, que ayuden de manera efectiva, en
las circunstancias generadas por la pandemia del COVID-19, de una manera segura, más allá de
la palabra empeñada. Esa firma o no firma y el manejo transparente de los
recursos, marcará un antes y un después en la actual gestión gubernamental del
país, que pondrá un sello imperecedero a su administración. La responsabilidad es de él, pero si no
firma, su decisión será más cuestionable todavía, porque es hijo de una
maestra, del mismo nivel social de los que los que hoy sufren en la
espera. Igualmente, la historia lo juzgará duramente a él, por los reiterados intentos de sus subalternos, por aparentemente querer "asaltar" el erario público, si no castiga a los responsables. ¿Mostrará el presidente "firmeza en lo correcto" con hechos tangibles
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